Intro.

Mi nombre era Julia Evans. Un nombre corriente para una chica de diecisiete años que vivía con su tío Albert en una modesta casita en un pueblecito a las afueras de Londres, que iba al instituto de la ciudad de Herdfhorshire, quedaba con sus amigos para hacer los deberes y sacaba unas notas bastante buenas, modestia a parte. Los viernes por la tarde iba de compras con sus mejores amigas: Alice y Linda y por la noche salían al pub con John, su mejor amigo desde antes de que tuviera uso de razón.

Te preguntarás qué tiene esto de especial y te puedo asegurar que nada. Sin embargo, cuando menos te lo esperas tu vida da un giro radical y comienzas a comprender lo que el destino tiene preparado para ti por insignificante que te creas.

Te diré que mi nombre es Danna, que siempre lo ha sido y siempre lo será.

viernes, 28 de junio de 2013

Capítulo 4. Presentaciones.


Poco a poco el sonido de múltiples pasos me hizo estar alerta y de un respingo me incorporé en gesto de defensa. No recordaba haber caído en ninguna cama mullida y temí que me hubieran llevado a algún cuartel general para mantenerme presa. Sin embargo, ahora me sentía más fuerte y algo más segura de mis posibilidades.

- ¿Quiénes son?- pregunté amenazadoramente.

- Tranquila- me respondió una nueva voz masculina desgastada tras el paso del tiempo pero a la vez fuerte y segura, cargada de conocimiento- Somos tus amigos, Julia. No debes tenernos miedo.

- ¿Dónde estoy?

- Estás a salvo, de momento, a cuatro millas aproximadamente de la orilla a la que llegaste con Tánter y Dalinor. Te desmayaste a causa del efecto del veneno que introdujo en tu cuerpo aquella flecha que te atravesó la mano. Pero por suerte mis pócimas de saneamiento han surtido efecto a tiempo. Hacía tiempo que no las usaba y temía que no funcionaran contigo.

- ¿Pócimas? No me habrá drogado ¿no? Mire, no sé de qué va todo esto pero no quiero pertenecer a ninguna secta, ni quiero meterme en asuntos turbios… Además, mi tío puede localizarme y les aseguro que si me hacen algo lo pagarán y muy caro.

- Ja, ja, ja- se rió. – No, no te he echado drogas, ni esto es una secta ni ningún asunto turbio y conocemos muy bien a tu tío.

- ¿Son espías?

- No. Amigos.

-Pues da gusto con amigos así. La verdad es que uno no se aburre. ¿Y de qué conocen a mi tío si se puede saber? Porque parece que ustedes nos conocen muy bien pero nosotros no les conocemos de nada. Y me parece que así no se juega limpio.

- Tenemos una princesa intrépida ¿Eh, Oak?

Oír tantas voces me aturdió un poco pero intenté no dar muestras de debilidad.

- Desde luego. Julia, has demostrado tener agallas y eso en este tiempo es algo admirable. Pero, no debes olvidar que tu vida está en peligro tanto o más que las nuestras. Por eso, estamos aquí para protegerte y ayudarte en este tiempo tan oscuro que amenaza nuestro mundo.

Y antes de que pudiera replicar su enérgica voz se alzó entre mis dudas y las otras voces.

- ¡Lingrow, trae nuestro pequeño obsequio para Danna! ¿Acaso no me has oído pequeño holgazán?

Seguidamente alcancé a oír un rechinar de dientes, pasos arrastrados y un montón de lo que parecían maldiciones inacabadas, que se acercaban a mí. Tánter, que parecía no haberse separado de mí en ningún momento, me cogió las manos y las dirigió hacia donde provenían aquellos sonidos tan peculiares. Noté cómo caía sobre ellas un enorme peso que empecé a palpar y entonces reconocí aquello. Era un rústico bastón lleno de nudos, bastante alto por cierto; ya que me llegaba hasta la nariz aproximadamente, en cuyo extremo se adivinaba la figura de un ave tallada al detalle, de la que supuse que era un águila por la forma del pico y la silueta en general.

- Gracias, me será muy útil. Pero, ¿podría explicarme por qué estoy aquí? Me refiero a por qué ha venido Tánter a buscarme en medio de la noche… ¿Por qué me ha llamado Danna no sé qué más? ¿Quién soy realmente? Porque estoy hecha un enorme lío...- me sentía abrumada y sentía que me ahogaba en mis propias palabras.

- Siento no poder ser de mayor ayuda en este momento. Este no es un lugar seguro para nosotros. – Dijo impaciente.- Hace algún tiempo perdimos el dominio de estas tierras. No podemos retrasarnos más Danna, así es cómo eres conocida en nuestro reino, Julia Evans.- El hecho de que conociera mi apellido debería haberme asombrado de nuevo, pero lo único que consiguió fue confirmarme que aquellas personas me conocían bastante o incluso más de lo que yo me conocía a mí misma. Sentía la necesidad de preguntarles cosas pero algo me hizo sentir miedo de verdad. Un ruido parecido al del batir de alas de miles de cuervos me heló la sangre. Me quedé totalmente petrificada. Sentí miedo, mucho miedo porque estaba implicada en algo que se me escapaba.

-Ya hemos perdido demasiado tiempo haciendo las presentaciones. Debemos apresurarnos y salir de aquí. Tánter: Danna es tu protegida. No la pierdas de vista. ¡Lingrow desata los caballos!

- ¿¿Caballos??- desde luego allí nadie conocía la tecnología.

- Así es. No pensarás atravesar estas tierras atestadas de enemigos a pie, ¿verdad?

- No, claro.- Respondí reservándome la ironía.

- Nos estamos retrasando mucho Oak. Ya deberíamos haber llegado al paso de Waterfall.- La voz de una mujer irrumpió en la conversación. Por lo poco que oí diría que se trataba de una chica joven pero no tanto como yo.

Noté de nuevo la mano de Tánter que debió de ver la expresión de desconcierto en mi cara y me susurró:

- Tranquila. Ya te lo explicaré todo. Ven.

Dimos unos pocos pasos y llevó mi mano hacia un lugar alto. De repente noté algo sumamente suave y un repentino relincho me dio la bienvenida.

- Se llama Owl. Es mi caballo y desde ahora también es el tuyo. Espero que os hagáis buenos amigos- me explicó Tánter y sin más palabras me subió al caballo y me indicó que me agarrara fuerte a las riendas.

Noté cómo él también se subía con una ligereza propia de un gran jinete y puso sus manos sobre las mías para enseñarme a dirigirlo. La verdad es que Owl era magnífico. Era fuerte, ágil, obediente y no parecía que hubiera ningún obstáculo para él pues los sorteaba con suma facilidad. Por el camino, Tánter me explicó que con nosotros iban cuatro caballos flanqueándonos, tres por delante y uno por detrás. En el primero iba Oak, un viejo mago conocedor de los secretos más recónditos de los árboles; en el segundo viajaba Kyra una joven pero gran guerrera, hija y aprendiz del gran guerrero Flamer que también nos acompañaba e iba en la retaguardia.

- No es hombre de muchas palabras y es muy solitario- me dijo.- Detrás de Kyra, va Lingrow, un enano cascarrabias que siempre estará a nuestro servicio aunque refunfuñando continuamente. Y por detrás de nosotros Flamer, que se ha hecho cargo de Dalinor, un viejo herrero de la Ciudad del Muro. Así que como puedes apreciar estás muy bien acompañada.


- ¡Oak, se nos echan encima!- anunció Kyra.

-Está bien les daremos esquinazo como en otras ocasiones. Seguidme. El bosque nos dará alguna ventaja. ¡Cúpula invisible!
Tras aquellas palabras de Oak se hizo el más absoluto silencio dentro de eso que él había llamado cúpula invisible. Y así permanecimos largo rato hasta que Flamer dio el visto bueno:

- Eres un genio, Oak. No nos han visto. Se dirigen al sur a la Región de Famir. Arnias viaja con ellos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario